El primer paso en este viaje de autoconocimiento es comprender el estado actual de tu capacidad respiratoria. Para ello, puedes realizar un test de tolerancia al CO₂. Esta prueba mide cuánto tiempo puedes mantener la respiración después de una exhalación natural, antes de sentir una necesidad intensa de respirar o sensación de falta de aire, y nos ayuda a adaptar tu práctica de breathwork a tus necesidades reales.
De hecho, el CO₂, el gas que liberamos al exhalar, proporciona información sobre cómo están funcionando nuestros sistemas respiratorio y nervioso. Actúa como una señal biológica que indica a nuestro organismo si debe entrar en un estado de alerta o relajarse. Por eso, contar con una tolerancia fisiológica «saludable» al CO₂ es importante: cuando la tolerancia es baja, el organismo puede activar una respuesta de estrés incluso ante estímulos mínimos.
¡Te animo a probarlo!
